
Llevas toda la semana apareciendo en mis sueños, y yo me pregunto el por qué. Por qué ahora que empecé a olvidarte, a asumir que no volverás y que ya no te veré más; vuelves en forma de agridulce sueño. Dejándome una sensación extraña al despertar; primero fue de rabia y, después, de jodido placer.
No quiero soñarte más, joder. Quiero que desaparezcas. ¡¡Sal de mis sueños!! Son míos y no quiero que tú rondes por ellos.
O tal vez… oh, no… cabe la posibilidad de que… bueno, en realidad… ¿y si yo no quisiera que te disiparas del todo de mi vida y, por eso, aunque sea así, en sueños, quiero verte?
Ya no sé qué pensar, sólo sé que siempre tendrás un huequecito en mí, por mucho que yo no quiera. Estás en mí y no puedo borrarte, pues sería como vivir sin una parte de mí y ya… ya no sería yo.
No quiero soñarte más, joder. Quiero que desaparezcas. ¡¡Sal de mis sueños!! Son míos y no quiero que tú rondes por ellos.
O tal vez… oh, no… cabe la posibilidad de que… bueno, en realidad… ¿y si yo no quisiera que te disiparas del todo de mi vida y, por eso, aunque sea así, en sueños, quiero verte?
Ya no sé qué pensar, sólo sé que siempre tendrás un huequecito en mí, por mucho que yo no quiera. Estás en mí y no puedo borrarte, pues sería como vivir sin una parte de mí y ya… ya no sería yo.

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